Escuchando cada palabra logro recordar el momento en que todo comenzó y como todo pasó. Pude sentir la agonía en un susurro y con una palabra la muerte, aunque mi papa me esta acompañando, esta vez, él no estará para escucharme; solo me dice que no me caiga del asiento y tenga bien puesto el cinturón. Yo me preguntaba si todo esto era parte del proceso, si la normalidad que tanto veo debe ser así de atenuante,escuchando y escuchando me cuestionaba si esto se puede arreglar, si puedo cambiar algo de esta historia sin final. Quería hacer aparecer al olvido, pero el ya se olvido de mí, estaba solo en esta historia que se reescribía cada vez que la leía.
Una pequeña sonrisa se creo en mi rostro y después unas carcajadas hasta que me pregunto en que parte de la historia tenia que reírme. Y yo mirando a la nada dije, donde dice no llores. Después, un silencio incomodo apareció, donde los dos teníamos que estar serios y en un momento de reflexión, pero la ironía de ese instante no la podía soportar y solo me seguía riendo, y le dije que por favor continuara que ya todo pasó para mal.
Terminando de escuchar los últimos versos me pregunto si yo estaba de acuerdo con reescribir la historia una vez más para poner un final de por vida. Cuantas veces habré escuchado lo mismo, pero parece que esta vez va de verdad, solo necesitaba poner mi nombre para que esta vez yo sea el protagonista de la historia y de todo lo que sucederá desde ahora.